Esta canción está inspirada en una
cita de El Quijote, en la que el personaje de Sancho Panza
afirma “Ahora yo tengo para mí que aún en el mismo infierno debe de
haber buena gente”. Y esta fue la chispa que encendió el fuego. Un
concepto, una idea, y una melodía. Y poco a poco vino lo demás.
La primera estrofa sirve de
explicación de la idea. De qué es el Cielo y el Infierno. De qué podemos
encontrar en uno y otro lugar. De quiénes merecen uno y otro lugar.
Y sin embargo, ¿Quién decidió lo
que era bueno y malo? ¿Dónde está el valor de ese Dios supremo que nos juzga y
decide por nosotros? El propio estribillo lo grita, inquieto, preguntándose la
verdad. Si todo aquello que siempre nos dijeron es lo único que podemos
aceptar.
Al fin y al cabo, ¿De qué te sirve
rezar, si la justicia de este ser superior es diferente e incomprensible? Da
igual lo que hagas, da igual lo bueno que seas. Nunca sabrás dónde acabarás, y
es que como dice la canción “but you can’t pray more, let’s start to
fear”.
Porque, hagas lo que hagas, nada te
eximirá de ser un degradado. ¿Quizá lo haga la voluntad de Dios? ¿Acaso merece
la pena?.
Low-Grade
Estrofa
I
There
is a place only for chosens,
only
the good ones can access to take it.
Te
gates of hell always are open
for
people who has been underrated.
Prestribillo
You
have been brought
by
your own God.
Estribillo
I
wonder if there's a righteous judge
who
know us all and we cannot touch.
Estrofa
II
For
many years you have been guided
by
human laws and the side of the light.
I
don't know why you arrived here
but
you can't pray more, let's start to fear.